La industria sudafricana del ferrocromo sigue atravesando la recuperación iniciada el 16 de febrero de 2026, cuando el Lion Smelter de la empresa conjunta Glencore-Merafe Chrome Venture, en Steelpoort (Limpopo), logró su primera colada de producción de ferrocromo tras volver a poner en marcha el 50% de su capacidad operativa. Seis meses después, ese reinicio se mantiene como el punto de partida inequívoco de una trayectoria de recuperación que ya se aprecia en las divulgaciones posteriores de ambos socios de la empresa conjunta, aunque la economía subyacente de las tarifas aún solo está parcialmente resuelta.
El reinicio de Lion se produjo tras la aprobación por parte del Regulador Nacional de Energía de Sudáfrica (NERSA) de una tarifa eléctrica provisional de 12 meses de 87,74 c/kWh, un fuerte recorte frente a los aproximadamente 2 R/kWh que venían pagando las fundiciones. No obstante, la empresa conjunta afirmó entonces que incluso esa tarifa no permitiría sostener Lion, Boshoek ni Wonderkop a largo plazo: según indicó, las tres necesitaban una tarifa de 62 c/kWh para ser comercialmente viables. Esa brecha marcó los meses siguientes: NERSA aprobó la tarifa de 62 c/kWh a finales de mayo y, en junio, se retiró formalmente el proceso de despidos conforme a la Sección 189 que afectaba a las fundiciones. En el momento del reinicio de Lion, el sector sudafricano del ferrocromo tenía solo 11 de sus 66 hornos operando en todo el país, frente a unos 4,8 millones de toneladas de capacidad anual instalada, un nivel de tensión que, según voces del sector, podría empujar la producción hacia 1 millón de toneladas en 2026 sin alivio tarifario.
Los informes posteriores de la propia empresa conjunta confirman que la colada de Lion fue el inicio de una recuperación real, aunque gradual, y no un hecho aislado. El informe de producción del 1S 2026 de Glencore mostró que la producción atribuible de ferrocromo pasó de prácticamente cero en el 4T 2025 y 13.000 toneladas en el 1T 2026 a 97.000 toneladas en el 2T, una trayectoria que comienza exactamente con el reinicio de Lion en febrero, y en la que Glencore citó explícitamente el reinicio escalonado de Lion como el motor. Los resultados del 1S 2026 de Merafe, publicados íntegramente el 11 de agosto, corroboran el mismo patrón desde su participación del 20,5% en la empresa conjunta: las ventas de mineral de cromo aumentaron un 75% hasta 380.000 toneladas y las ventas de ferrocromo se mantuvieron casi planas pese a un desplome del 75% en la producción, atribuyendo la compañía el resultado —con un beneficio que se más que duplicó hasta 512 millones de rands— a precios más altos y mayores volúmenes vendidos, junto con el avance continuo del reinicio en Boshoek y Wonderkop.
En conjunto, las cifras de ambas compañías muestran que la colada de febrero en Lion fue la primera evidencia concreta de que el colapso del ferrocromo en Sudáfrica había tocado fondo, y que la posterior resolución tarifaria y los reinicios de las fundiciones durante el 1S 2026 han empezado a traducirse en una recuperación financiera real para la empresa conjunta, aunque la competitividad a más largo plazo del sector frente a productores de menor coste en otros lugares sigue siendo una cuestión abierta que SMM continúa siguiendo.

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