Noruega decidió recientemente posponer cuatro años la emisión de los primeros permisos de minería en aguas profundas en sus aguas territoriales del Ártico, extendiendo el plazo hasta 2029. Esta medida revocó un plan establecido hace 18 meses, que originalmente pretendía otorgar permisos de exploración para aproximadamente el 38% (que cubre un área de 280.000 kilómetros cuadrados) de los 386 bloques marinos en el Ártico.
Al menos dos empresas que habían solicitado permisos noruegos para la minería de cobre, níquel, manganeso y tierras raras ahora enfrentan retrasos de al menos cinco años, y no se espera que las operaciones mineras comiencen antes de 2030.
Esta suspensión de la emisión de permisos forma parte del acuerdo de Noruega con el Partido de la Izquierda Socialista sobre el último presupuesto nacional. Los ambientalistas expresaron su esperanza de que esta decisión pueda servir como un "golpe fatal que conduzca a la terminación completa" del plan minero.
Cabe destacar que Noruega originalmente estaba destinada a convertirse en el primer país de Europa en llevar a cabo operaciones de minería en aguas profundas en sus propias aguas. Después de difíciles negociaciones, el gobierno minoritario del Partido Laborista de Noruega llegó a un acuerdo con sus aliados políticos más pequeños, asegurando el apoyo mayoritario al presupuesto fiscal de 2026 a cambio de posponer la minería en aguas profundas.

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