9 de julio de 2026
El mercado mundial de la plata observa de cerca a la India: aunque la demanda de los consumidores locales ha sido bastante débil últimamente, las primas del se están disparando en el subcontinente. La causa de esta escasez física en el mayor mercado de la plata del mundo no es un aumento repentino de la demanda, sino una intervención regulatoria masiva del gobierno. Las drásticas restricciones a la importación han paralizado prácticamente las entradas de capital extranjero y están elevando las primas locales a máximos de seis meses.
La prohibición de importar drena el mercado interno
La India cubre tradicionalmente más del 80 por ciento de sus necesidades de plata mediante importaciones. Las reacciones a la restrictiva política comercial han sido, en consecuencia, muy intensas. A mediados de mayo, Nueva Delhi restringió drásticamente las importaciones del metal en casi todas sus formas y endureció aún más las normas en junio al introducir una licencia obligatoria para los gránulos y el polvo de plata. El impacto en las cifras comerciales es contundente: mientras que las importaciones en mayo ya habían caído interanualmente de 534,3 a solo 46,8 toneladas, el volumen se redujo aún más en junio, según fuentes del sector.
Esta escasez artificial está obligando ahora a los compradores a pagar primas enormes. Mientras que en mayo la plata aún cotizaba localmente con descuentos de hasta US$5,50, las primas sobre los precios oficiales del mercado mundial se han disparado recientemente hasta alcanzar los US$6,50 por onza, una prima de más del diez por ciento.
Protección monetaria ante la caída de las existencias
Detrás de esta ofensiva se esconde el claro objetivo macroeconómico de reducir la presión sobre las y respaldar la rupia nacional. Junto con las restricciones a la importación, el gobierno ya había aumentado masivamente los aranceles a la importación de oro y plata del seis al 15 por ciento. El hecho de que la escasez física no se intensificara de inmediato se debió únicamente a la toma de ganancias de los inversores locales de ETF, que liquidaron sus posiciones tras los aumentos arancelarios de mayo, inyectando así temporalmente liquidez en el mercado interno.
Sin embargo, estos amortiguadores ya se han agotado. En la actualidad, el mercado indio depende casi por completo de los suministros de Hindustan Zinc, el mayor productor de plata del país. Dado que sectores como la industria electrónica y solar, así como el tradicional sector joyero, ya están mostrando un repunte de la demanda, es probable que las primas sigan subiendo si no se conceden licencias de importación. Para el mercado global, esto presenta un panorama mixto: por un lado, la ausencia de India –importante comprador– del mercado mundial podría ejercer presión a la baja sobre los precios internacionales a corto plazo. Por otro lado, la situación demuestra de manera impresionante la rapidez con que la intervención gubernamental puede provocar escasez física en los mercados de materias primas esenciales para la industria.
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