7 de julio de 2026
¿Ha pasado finalmente lo peor de la presión vendedora sobre el oro y la ? Aunque el precio del oro aún no ha logrado superar el primer nivel de resistencia por encima de los 4.200 dólares, Ole Hansen, estratega de materias primas de Saxo Bank, observa señales claras de que la corrección que dura meses está llegando a su fin. En su opinión, el entorno del mercado está pasando de una liquidación pura a un proceso de formación de suelo sostenible, durante el cual los metales preciosos vuelven a acumularse selectivamente.
La política monetaria de Estados Unidos como motor clave de un breakout
El próximo gran movimiento de los precios depende en gran medida de las condiciones macroeconómicas. Aunque el mercado aún descuenta una subida de tipos por parte de la este año, los decepcionantes datos del mercado laboral —con solo 57.000 nuevos empleos creados en junio— ya han moderado las previsiones más agresivas. Además, el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, señaló recientemente que los riesgos de inflación están remitiendo. En declaraciones a Kitco News, Hansen afirmó por tanto que no espera otra subida de tipos este año. La caída de los precios de la energía y la disminución de las presiones inflacionarias están minando las bases de una política monetaria restrictiva. Una vez que esta percepción cale en el mercado, es probable que un dólar más débil impulse el precio del oro de forma considerable.
Fase de corrección técnica y oportunidades de impulso para la plata
A pesar de la mejora de los fundamentos, el oro sigue técnicamente en fase correctiva y se mantiene un 26% por debajo de su máximo de enero. Aunque el soporte por debajo de los 4.000 dólares se ha defendido con éxito, los inversores han utilizado los repuntes hacia los 4.200 dólares para reducir sus posiciones. Para que se produzca una auténtica inversión de tendencia, el metal precioso debe superar primero la media móvil de 200 días, situada en 4.485 dólares, así como el nivel clave de retroceso de la corrección en 4.574 dólares.
Un panorama similar se perfila para la plata, que, tras detenerse la reciente ola vendedora en el rango medio de los 50 dólares, protagonizó un repunte constructivo por encima de los 60 dólares antes de verse frenada en los 63,27 dólares. La plata combina la sensibilidad macroeconómica del oro con un entorno fundamental extremadamente ajustado, caracterizado por déficits de oferta de varios años y una creciente demanda industrial. Debido a su menor tamaño de mercado, el metal blanco sigue siendo muy atractivo para los inversores de impulso, pero su gran dependencia de los flujos de capital a corto plazo hace que aún requiera nervios de acero ante cambios repentinos en el sentimiento del mercado.
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