29 de abril de 2026
En una economía global cada vez más fragmentada, está ganando enormemente protagonismo como activo de reserva neutral. Según la evaluación de Deutsche Bank, el metal precioso es uno de los principales beneficiarios de la desdolarización global, aunque el precio del oro se está debilitando actualmente.
Cada vez más bancos centrales —especialmente en — utilizan el oro como escudo financiero contra las tensiones geopolíticas, las incertidumbres económicas y las posibles sanciones occidentales. Este cambio en la política de reservas nacionales está generando un fuerte soporte estructural para el precio del oro a medio plazo.
Los datos fundamentales respaldan la transformación del sistema
Los datos de mercado ilustran que estas compras están orientadas a una transformación a largo plazo y no a la especulación a corto plazo. La participación del dólar estadounidense en las reservas mundiales de divisas ha disminuido de más del 60 % a principios de la década de 2000 a aproximadamente el 40 % en la actualidad. A su vez, los bancos centrales han ampliado sus reservas de oro en más de 225 millones de onzas desde la crisis financiera de 2008.
Sobre esta base, Deutsche Bank plantea un escenario en el que la proporción de oro en las reservas de los bancos centrales mundiales podría aumentar del aproximadamente 30 % actual al 40 %. Un cálculo modelo conceptual del banco vinculado a este escenario —que explícitamente no representa un pronóstico oficial de precios— indica que el oro podría alcanzar los 8.000 dólares por onza en un plazo de cinco años en este caso.
Una base de demanda más amplia respalda el mercado
Las fuerzas impulsoras detrás de esta evolución fueron confirmadas el año pasado por una encuesta del Consejo Mundial del Oro. En ella, los bancos centrales citaron explícitamente las incertidumbres geopolíticas y económicas como la razón principal de las compras. Especialmente destacable es la expansión regional de la demanda: además de los grandes compradores tradicionales como China, Rusia, India y Turquía, cada vez más países actúan como compradores. Deutsche Bank menciona explícitamente a Kazajistán, Arabia Saudita, Catar, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos. Esta distribución más amplia crea una base de demanda más estable y menos concentrada que amortigua estructuralmente las fluctuaciones del mercado.
Tendencia a largo plazo a pesar de las correcciones actuales del precio del oro
La evolución actual de los precios muestra que incluso un mercado con fuerte respaldo no es un camino de sentido único. Desde principios de año, el oro ha ganado casi un 8 %, pero se ha visto presionado desde el estallido de la guerra entre EE. UU. e Irán. Como resultado, aproximadamente dos tercios de las ganancias que el metal precioso había acumulado desde su máximo histórico en enero se han borrado.
A pesar de esta volatilidad a corto plazo, el panorama fundamental para los inversores permanece intacto: si la transformación de la arquitectura de reservas globales continúa, el oro se consolidará mucho más allá de su función tradicional como protección ante crisis. Está madurando hasta convertirse en un pilar de apoyo en el sistema monetario internacional que se beneficia directa y sosteniblemente del declive del dominio del dólar estadounidense.
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