El presidente Hakainde Hichilema fue reelegido, lo que otorga una mayor continuidad a las políticas del sector minero de Zambia, pero el foco ahora se desplaza de los compromisos de inversión y la estabilización macroeconómica hacia la capacidad del país de convertir su creciente cartera de proyectos de cobre en un crecimiento sostenido de la producción.
Los resultados oficiales confirmaron la victoria de Hichilema para un segundo mandato el 18 de agosto, con alrededor del 60 % de los votos. Para los inversores mineros, el resultado reduce la incertidumbre sobre la orientación de las políticas que han sustentado el reciente impulso de Zambia por atraer capital al cobre y otros minerales estratégicos.
Zambia aspira a alcanzar una producción anual de cobre de 3 millones de toneladas para 2031, casi el triple de los niveles actuales. La estrategia se basa en una combinación de ampliaciones de minas existentes, nuevos desarrollos y exploración continua, por lo que la ejecución en los próximos años será clave para determinar si se logra ese objetivo.
La principal limitación es cada vez más la infraestructura, no el potencial geológico. Las empresas mineras han señalado la disponibilidad de electricidad como uno de los riesgos más importantes para el futuro crecimiento de la producción, y las estimaciones del sector indican que se necesitarán unos 2.000 MW adicionales de capacidad eléctrica para respaldar la expansión minera prevista.
El riesgo climático añade más complejidad. La fuerte dependencia de Zambia de la energía hidroeléctrica deja el sistema expuesto a lluvias escasas y a una baja afluencia a los embalses, mientras que el fenómeno de El Niño en desarrollo para 2026-2027 aumenta la posibilidad de nuevas presiones sobre el suministro eléctrico. Reuters señala que las anteriores carencias por sequía limitaron la actividad minera y siguen siendo un riesgo relevante para las perspectivas de crecimiento del cobre en el país.
Desde la óptica del mercado del cobre, el segundo mandato de Hichilema representa, por tanto, una transición de la continuidad política a la ejecución. Zambia ha vuelto a atraer inversión minera y ha conformado una importante cartera de proyectos, pero alcanzar el objetivo de 3 millones de toneladas dependerá de que las nuevas minas y ampliaciones puedan entrar en operación con el suficiente respaldo eléctrico, de infraestructura y financiero. La siguiente fase de la historia del cobre en Zambia se medirá, por consiguiente, menos por la inversión anunciada y más por las toneladas efectivamente producidas.
![Tras la entrega, una fuerte caída de los precios del cobre frena los envíos de los proveedores [Reseña diaria del cobre secundario de SMM]](https://imgqn.smm.cn/usercenter/Dtcte20251217171710.jpg)

