BMW demuestra que fabricar un automóvil más ecológico implica mucho más que simplemente sustituir un motor de gasolina por uno eléctrico. Tomando el último X5 como ejemplo, el fabricante alemán ha rediseñado numerosos aspectos del proceso de producción del vehículo, incorporando materiales reciclados, energía renovable y modelos de producción circular, lo que, según afirma, puede reducir las emisiones hasta un 40 %.
A nivel de materiales, BMW ha aumentado el uso de semielaborados de aluminio producidos con energía renovable, aplicándolos a componentes como llantas y pinzas de freno. Al mismo tiempo, los residuos de aluminio generados durante la producción se recogen sistemáticamente y se reintroducen en el proceso de fabricación mediante un sistema de reciclaje de circuito cerrado. Según la compañía, aproximadamente un tercio del peso total del iX5 60 xDrive, unos 940 kg, procede de materias primas secundarias, lo que reduce eficazmente la dependencia de recursos recién extraídos.
BMW afirma que esta serie de cambios ha contribuido a reducir las emisiones de dióxido de carbono equivalente (CO2e) durante el proceso de desarrollo del X5 en cerca de un 40 %, aunque esta cifra sigue pendiente de verificación por parte de terceros independientes.



