Según la medición oficial del Centro de Redes Sísmicas de China, a las 05:52 hora de Pekín del 26 de mayo de 2026 (17:52 hora local del 25 de mayo), un terremoto de magnitud 6,9 sacudió la Región de Antofagasta, en el norte de Chile, con una profundidad focal de aproximadamente 114 km. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) midió la profundidad focal en aproximadamente 109 km. En un radio de 200 km del epicentro, se han registrado 21 sismos de magnitud 3 o superior en los últimos cinco años, siendo el mayor el terremoto de magnitud 7,3 del 19 de julio de 2024.
La Región de Antofagasta es el área minera central de Chile y un polo cuprífero de importancia mundial. Tras el terremoto, el mercado global del cobre centró rápidamente su atención en las condiciones de producción y transporte de las minas locales.
Codelco declaró que, debido a la baja visibilidad en los rajos mineros y cortes de energía localizados, la empresa había suspendido parte de sus actividades productivas e iniciado procedimientos de inspección de seguridad. Según SMM, las minas afectadas de Codelco ya han reanudado la producción normal. Los gigantes mineros globales BHP y Antofagasta PLC señalaron que sus operaciones generales no se habían visto significativamente afectadas, aunque algunas operaciones fueron detenidas temporalmente conforme a los protocolos de emergencia para permitir evaluaciones de seguridad de las instalaciones.
El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres de Chile (SENAPRED) informó que el terremoto provocó deslizamientos de tierra en algunas áreas de producción, con cortes de energía e interrupciones localizadas del suministro de agua en la ciudad de Calama. Sin embargo, no se han reportado víctimas ni daños importantes en infraestructura, y los puertos e instalaciones de transporte principales continúan operativos.
A pesar de la magnitud relativamente alta y la gran profundidad focal de este terremoto, dada la madurez de los sistemas de resistencia sísmica de la infraestructura minera de Chile, el impacto real de este evento en la cadena global de suministro de cobre es actualmente limitado, manifestándose más como perturbaciones de sentimiento a corto plazo.
No obstante, como el mayor productor de cobre del mundo, Chile ocupa una posición clave en la cadena global de suministro de cobre. Datos de la Administración General de Aduanas de China mostraron que, de enero a abril de 2026, China importó un total de 9,9151 millones de toneladas en contenido físico de concentrados de cobre, de las cuales 3,0526 millones de toneladas en contenido físico procedieron de Chile, representando aproximadamente el 30,79%. Chile sigue siendo la mayor fuente de importaciones de concentrado de cobre de China. En un contexto de oferta mundial de concentrado de cobre ya ajustada y cargos de tratamiento (TC) persistentemente bajos, cualquier interrupción en la producción de las principales zonas mineras de Chile podría desencadenar fluctuaciones en los precios del cobre. Si las minas experimentaran cierres prolongados, el transporte portuario se viera obstaculizado o la restauración del suministro eléctrico fuera lenta, esto podría impulsar aún más los precios internacionales del cobre y el desempeño de los sectores relacionados con metales no ferrosos. Hasta el momento, las principales empresas mineras de Chile no han revelado daños significativos en sus instalaciones ni información sobre cierres a largo plazo.
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