19 de mayo de 2026
El mercado del reserva actualmente una sorpresa para los inversores en materias primas: la demanda de los bancos centrales parece ser significativamente mayor de lo que las estadísticas oficiales han sugerido hasta ahora. Goldman Sachs ha revisado sus modelos y ha descubierto una brecha significativa en los datos del comercio global. El resultado respalda un escenario notablemente positivo para el metal precioso, incluso si los inversores deben esperar vientos en contra a corto plazo.
50 toneladas mensuales en lugar de 29
El núcleo del nuevo análisis de Goldman Sachs radica en una evaluación más precisa de la dinámica del mercado. Según los analistas, la demanda oficial de oro ha sido sistemáticamente subestimada desde agosto de 2025. La razón: los datos comerciales británicos aparentemente ya no reflejaban completamente las salidas de las bóvedas de Londres, lo que para el banco estadounidense constituye una clara indicación de compras de oro no declaradas por parte de entidades gubernamentales.
Tras ajustar esta brecha de datos, surge un nuevo panorama: la estimación actual de compras de bancos centrales (basada en una media móvil de 12 meses) se situó en torno a 50 toneladas mensuales en marzo. Con el antiguo método de cálculo, los expertos habían estimado previamente solo 29 toneladas. Esta diferencia significativa cambia la perspectiva del mercado y refuerza la base estructuralmente sólida del precio del oro.
Ancla estratégica: la previsión sube a 60 toneladas mensuales
Los bancos centrales generalmente no actúan basándose en consideraciones de rendimiento a corto plazo. Compran oro para diversificar sus a largo plazo y como red de seguridad estratégica en tiempos de incertidumbre geopolítica. Dado que este interés fundamental sigue siendo elevado, Goldman Sachs prevé compras promedio de los bancos centrales de alrededor de 60 toneladas mensuales para el año 2026.
En este contexto, y respaldado por sus propias encuestas a bancos centrales, el banco de inversión estadounidense reafirma su objetivo de precio: para finales de 2026, se espera que el precio del oro alcance la marca de 5.400 dólares por onza. Los expertos también anticipan que este impulso atraerá progresivamente a inversores privados.
Riesgo de liquidez: cuando la turbulencia del mercado obliga a vender
A pesar de las perspectivas positivas a largo plazo, Goldman Sachs no pasa por alto los riesgos a corto plazo. El peligro radica en la naturaleza del metal precioso: el oro es extremadamente líquido. En fases de mercado tensas y volátiles, cuando los inversores necesitan efectivo con urgencia, el oro se vende sin vacilación para cubrir otras carencias. Incluso las clases de activos fundamentalmente sólidas se ven presionadas cuando la liquidez del mercado tiene prioridad sobre todo lo demás.
Para los inversores, esto genera una clara dicotomía: la tendencia alcista a largo plazo está respaldada por compras de bancos centrales sólidas, motivadas por la seguridad y ahora cuantificadas con mayor precisión. Sin embargo, a corto plazo, los movimientos de precios siguen siendo vulnerables a ventas impulsadas por necesidades de liquidez. Quienes puedan soportar estas fluctuaciones se están posicionando en un mercado donde el grupo más importante de compradores parece tener una disposición a comprar significativamente mayor de lo que se suponía anteriormente.
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