25 de marzo de 2026
Es probable que el oro siga desempeñando un papel importante en las carteras de reservas de los bancos centrales en 2026. Según el , los indicios sugieren que no solo los bancos centrales ya activos seguirán presentes en el mercado, sino que también podrían surgir nuevos compradores. Resulta especialmente destacable que, en los últimos meses, hayan aparecido bancos centrales que o bien no habían estado activos durante mucho tiempo o bien han comprado oro por primera vez en su historia. Para el mercado del oro, esta es una señal notable, ya que apunta a una base de demanda institucional más amplia.
Según el Consejo Mundial del Oro, entre los compradores recientes figuran bancos centrales de Guatemala, Indonesia y Malasia, entre otros. Esta evolución se asocia principalmente con la función del oro como cobertura frente a la desdolarización y los riesgos geopolíticos. En un entorno en el que persisten las tensiones geopolíticas y los debates sobre la primacía del dólar estadounidense, el oro sigue siendo un componente estratégico de las reservas desde la perspectiva de muchos bancos centrales.
Al mismo tiempo, el panorama no es unidimensional. Aunque la demanda de los bancos centrales sigue siendo elevada, el fuerte aumento del precio del oro tiene al mismo tiempo un efecto moderador. Los precios más altos dificultan compras adicionales y, al mismo tiempo, modifican el peso de las tenencias de oro existentes dentro de las reservas totales. Esto genera para 2026 una tensión entre el interés estructural de compra y un nivel de precios que no facilita automáticamente nuevas adquisiciones.
El oro gana amplitud como instrumento de reserva
Para el mercado del oro, resulta especialmente interesante la composición cambiante de los compradores. El Consejo Mundial del Oro subraya que nuevos bancos centrales o bancos centrales ausentes durante mucho tiempo han regresado recientemente al mercado. Esta evolución sugiere que la demanda no solo está respaldada por un pequeño grupo de compradores consolidados, sino que está creciendo sobre una base más amplia.
Particularmente en un entorno de creciente incertidumbre geopolítica, adquiere una importancia adicional como activo de reserva. Cuando los bancos centrales quieren diversificar con mayor intensidad sus reservas de divisas, el oro les ofrece un activo que no está vinculado directamente al riesgo crediticio de Estados concretos. El debate sobre la desdolarización refuerza aún más este efecto. Para el mercado del oro, esto significa: no solo importan los movimientos de precios o las expectativas sobre los tipos de interés, sino también el posicionamiento estratégico a largo plazo de los actores estatales.
También cabe destacar que el Consejo Mundial del Oro observa no solo las compras tradicionales en el mercado internacional, sino que también describe otro patrón. Según este análisis, algunos bancos centrales compran oro directamente a pequeños productores nacionales. Esto no solo sirve para aumentar las reservas, sino también para apoyar las estructuras productivas locales y evitar que esas cantidades de oro terminen en manos de compradores problemáticos. Así, en algunos países, el oro asume simultáneamente una función económica y de política regulatoria.
La subida del precio del oro se desacelera, pero no detiene a los bancos centrales
Pese al continuo interés estratégico, el oro ha experimentado una corrección significativa en las últimas semanas. Durante el mes actual, el precio cayó temporalmente en más de 1.000 dólares por onza troy y cotizó más recientemente en torno a 4.543 dólares. Anteriormente, el oro había alcanzado un máximo histórico de algo menos de 5.600 dólares a finales de enero. Desde la perspectiva del Consejo Mundial del Oro, estos movimientos encajan al menos parcialmente en patrones históricos en los que las ventas forzadas relacionadas con llamadas de margen desencadenan un impulso adicional en las fases bajistas.
Esto crea una situación ambivalente para los bancos centrales. Por un lado, los retrocesos del oro pueden generar oportunidades de compra. Por ejemplo, ya se observó en octubre que los bancos centrales aprovecharon una fase de debilidad del precio del oro para aumentar sus tenencias. Por otro lado, según el Consejo Mundial del Oro, todavía es demasiado pronto para afirmar con certeza si este comportamiento se repitió durante la reciente caída del precio.
Además, el alza del precio del oro puede tener un efecto moderador sobre la demanda incluso cuando el interés a largo plazo sigue siendo elevado. La razón es simple: cuando el oro en cartera ya ha ganado un valor significativo, su proporción dentro del total de reservas de divisas aumenta automáticamente. Esto puede reducir la presión para comprar cantidades adicionales. Al mismo tiempo, los precios altos naturalmente tienen un efecto más disuasorio sobre los nuevos compradores que los precios más bajos.
El Consejo Mundial del Oro sigue esperando una elevada demanda de oro por parte de los bancos centrales
En este contexto, el Consejo Mundial del Oro prevé un ligero descenso de las compras de los bancos centrales en 2026, aunque todavía en un nivel alto. En enero, la organización pronosticó que las compras de los bancos centrales podrían alcanzar las 850 toneladas este año, frente a las 863 toneladas de 2025. Para el mercado del oro, esto representaría una ligera caída, pero seguiría siendo un nivel excepcionalmente fuerte en términos históricos.
El contexto más amplio es crucial aquí. Antes de 2022, la demanda de oro por parte de los bancos centrales era significativamente menor. Que ahora se mantenga en un nivel alto pese a los precios récord subraya el cambio en el papel del metal precioso en la gestión mundial de reservas. Según cifras del Consejo Mundial del Oro, los bancos centrales representaron aproximadamente el 17 % de la demanda total de oro el año pasado. Por tanto, este sector sigue siendo un factor importante para el mercado.
De cara a 2026 en particular, será interesante ver si continúa el reciente regreso de bancos centrales nuevos o inactivos durante mucho tiempo. De ser así, la base de demanda en el mercado del oro se ampliaría aún más. Esto no sería necesariamente sinónimo de una ola de compras descontrolada, pero demostraría que el oro sigue afianzando su lugar en las estrategias de reservas en tiempos de incertidumbre geopolítica y reorientación de la política monetaria.
El oro sigue siendo un instrumento estratégico para los bancos centrales
En definitiva, el panorama del oro es matizado. Por un lado, están los altos precios y las correcciones a veces pronunciadas, que a corto plazo pueden desaconsejar compras adicionales. Por otro, crece el número de bancos centrales que ven el oro no solo como un valor de reserva histórico, sino como un instrumento estratégico actual.
Aunque el volumen absoluto de compras en 2026 quede ligeramente por debajo del nivel del año anterior, la demanda del sector oficial sigue siendo alta. Más importante aún, la base de compradores evidentemente se está ampliando. Esto refuerza el papel del oro como componente de reserva geopolítica y de política monetaria, independientemente de cuánto fluctúe el mercado a corto plazo.
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