Terra Mouraitis, directora ejecutiva de la minera brasileña de tierras raras Serra Verde, reveló que la empresa ha acortado significativamente los plazos de los contratos con las empresas procesadoras chinas. Esta medida tiene como objetivo prepararse para un cambio hacia los mercados occidentales tras la finalización de la capacidad de separación de tierras raras en Occidente en los próximos años. Anteriormente, Serra Verde había firmado un acuerdo de suministro a 10 años con China, que ha sido renegociado. El nuevo acuerdo vencerá a finales de 2026, aproximadamente ocho años antes de lo planeado originalmente.
La mina Pela Ema de Serra Verde, ubicada en el estado de Goiás, Brasil, es la mina de tierras raras más grande de Sudamérica, conocida por su abundancia de elementos de tierras raras pesadas como disprosio y terbio. La mina inició su producción comercial a principios de 2024 y actualmente tiene una producción anual de 4.000 a 5.000 toneladas de óxidos de tierras raras. Se espera que alcance su capacidad máxima de producción de 6.500 toneladas anuales para 2027. La empresa ha planificado una segunda fase de expansión, con el objetivo de duplicar su capacidad para 2030.
En 2025, la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de EE.UU. (DFC) aprobó un préstamo de 465 millones de dólares para Serra Verde destinado a la expansión de la mina y a mejoras tecnológicas. Esta iniciativa no solo proporciona apoyo financiero a Serra Verde, sino que también sirve como un respaldo estratégico, señalando la inclusión de la empresa en el marco de "seguridad de minerales críticos" de Occidente.



