El 1 de octubre, el Instituto de Gestión de Suministros (ISM) informó que el PMI manufacturero de EE.UU. subió a 49,1 en septiembre desde 48,7 en agosto, marcando el séptimo mes consecutivo de contracción. Los nuevos pedidos cayeron a 48,9 desde 51,4, los pedidos pendientes y de exportación se mantuvieron débiles, mientras que el empleo fabril permaneció bajo debido a los despidos y congelaciones de contratación.
Los aranceles continuaron presionando las cadenas de suministro, con plazos de entrega de proveedores más largos y costos de insumos elevados. El índice de precios pagados del ISM bajó a 61,9 desde 63,7 pero se mantuvo alto, señalando presiones de costos persistentes. La manufactura representa alrededor del 10% de la economía estadounidense, y los economistas advierten que problemas estructurales como la escasez de mano de obra limitan las perspectivas de una recuperación total a pesar de las medidas proteccionistas.


