Glencore declaró recientemente en su guía de ganancias que, debido a la prohibición de exportación de cobalto impuesta por la República Democrática del Congo (RDC), una parte importante de su producción de cobalto de ese país podría no ser vendible hasta finales de 2025. Si bien la empresa reconoce que esto causará interrupciones sustanciales en los envíos, también enfatiza que se espera que el impacto financiero general para el año sea “limitado”. Esta evaluación revela dos puntos clave: en primer lugar, Glencore cree que el mercado se encuentra actualmente en una fase de sobreoferta, y la suspensión de las exportaciones puede aliviar eficazmente esta presión; en segundo lugar, la empresa espera que esta intervención acelere la reducción de inventarios y, posteriormente, apoye un repunte de los precios, lo que será beneficioso para las ventas futuras.
Basándose en esta perspectiva, Glencore no ha realizado ningún recorte importante de producción; en cambio, ha elevado su pronóstico de producción anual de cobalto a 42.000 a 45.000 toneladas, un aumento notable desde las 38.200 toneladas de 2024. Esto indica que la empresa no considera las restricciones de exportación como una amenaza a largo plazo para su rentabilidad, sino más bien como una fase de ajuste de la oferta. En otras palabras, Glencore no ve las limitaciones de exportación como una crisis empresarial, sino como una oportunidad que podría llevar a una recuperación de los precios y a la realización de valor en el futuro.
Partiendo de la posición de Glencore, podemos inferir tres impactos potenciales en el mercado global de cobalto.
En primer lugar, el equilibrio entre la oferta y la demanda puede estrecharse temporalmente. La RDC representa más del 70% del suministro mundial de cobalto, y Glencore es uno de los mayores productores allí. Si sus exportaciones se ven sistemáticamente obstaculizadas, el mercado mundial de cobalto al contado perderá una importante fuente de circulación a corto plazo. Aunque el crecimiento general de la demanda de cobalto se ha ralentizado, especialmente con el aumento de las baterías de fosfato de litio y hierro (LFP), que reducen la dependencia del cobalto, las baterías ternarias de alta densidad energética, las baterías de energía aeroespacial y ciertas aplicaciones militares aún dependen en gran medida del cobalto como material clave. Una vez que los inventarios comiencen a agotarse más rápido, es probable que el mercado al contado experimente una presión alcista sobre los precios.
En segundo lugar, se fortalece la lógica que apoya los aumentos de precios. El juicio de Glencore se basa en la premisa de que el mercado no carece de recursos de cobalto, sino más bien de flujos de suministro ordenados y controlados. Las restricciones de exportación sacan temporalmente al cobalto de un estado “desequilibrado” de sobreoferta, convirtiéndolo en un recurso liberado de manera controlada. En otras palabras, esto crea una sensación artificial de escasez, lo que da espacio para que los precios del cobalto se recuperen. Si las restricciones continúan hasta finales de este año, es posible que los precios del cobalto experimenten un repunte a principios de 2026.
En tercer lugar, la diferenciación estructural del mercado puede intensificarse. Las grandes empresas como Glencore pueden cubrir el impacto de las políticas de exportación mediante operaciones globales, gestión de inventarios y capacidades de financiación, pero los productores o procesadores de cobalto pequeños y medianos pueden carecer de tales amortiguadores. Para los fabricantes de la cadena de suministro, esto alentará a priorizar los contratos a largo plazo con las empresas líderes que tienen capacidad y capacidad de suministro garantizadas, aumentando así la concentración del mercado.
Por lo tanto, basándonos en las perspectivas de Glencore, vemos que el mercado del cobalto entra en una fase dominada por la regulación política, la recuperación gradual de los precios y el reequilibrio de la oferta y la demanda. Este cambio puede no verse de inmediato en las transacciones al contado, pero su influencia se refleja gradualmente en las decisiones empresariales y en la confianza del mercado. El cobalto no se convertirá rápidamente en un metal escaso, pero ya no estará infravalorado. La estrategia de Glencore parece ser “estabilizar primero, luego esperar a que el mercado se aclare”, una mentalidad que probablemente estén adoptando más empresas de recursos de la cadena de suministro, lo que marca el inicio de un nuevo ciclo de ajuste para la industria del cobalto.
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