Según fuentes del Gobierno y del sector, Reino Unido no cumplirá el plazo del 9 de julio impuesto por Estados Unidos para finalizar un acuerdo comercial sobre el acero y el aluminio. El presidente Trump había advertido que, de no haberse alcanzado un acuerdo para esa fecha, los aranceles sobre las importaciones británicas de acero y aluminio aumentarían del 25 % actual (el tipo que paga Reino Unido) al 50 %, igualando lo que pagan otros países, mientras que un acuerdo firmado eliminaría esos aranceles. A pesar de semanas de negociaciones y de las garantías de que se finalizaría a finales de junio, las conversaciones se han estancado por dos cuestiones principales: la exigencia de Estados Unidos de que solo el acero “fundido y vertido” en Reino Unido (es decir, producido en hornos de alto horno o de arco eléctrico) sea elegible para la exención de aranceles, y la inquietud estadounidense de que British Steel —aunque ahora bajo control gubernamental— siga siendo legalmente propiedad de intereses chinos y siga operando los últimos hornos de alto horno en Scunthorpe.
Fuentes gubernamentales siguen siendo optimistas de que se pueda alcanzar un acuerdo a finales de julio y creen que la Casa Blanca aplazará la imposición de los aranceles del 50 % mientras tanto, citando la capacidad limitada de la administración en medio de múltiples conversaciones comerciales simultáneas. Mientras tanto, aunque ya se han acordado las condiciones para las exportaciones de automóviles y aeroespacial, el componente de metales sigue sin firmar, dejando las exportaciones británicas de acero sujetas al arancel vigente del 25 %.


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